¿CÓMO MANEJAR LAS GRASAS?

En la entrada al blog de hoy quiero hablaros de las grasa. Escuchamos a menudo que existen grasas buenas y grasas poco saludables, y tal afirmación es cierta.

La clave de ellas es entender qué tipos existen y, sobre todo, lo más importante, es saber para qué sirven o por qué se necesitan.

Las grasas poliinsaturadas como los omega 3, los omega 6 y los omega 9 son grasas relacionadas con la inflamación y el sistema inmunológico (las prostaglandinas).

El omega 3 (es el aceite de pescado EPA y DHA) es una antiinflamatorio natural con amplios beneficios en la función neurológica y cardiovascular.

Para que se entienda mejor qué son las grasas, quiero explicar unos sencillos pasos de cómo se absorben y funcionan.

Las grasas las ingerimos en nuestra dieta y según la composición del ácido graso (cadena corta, media o larga) tienen metabolismos diferentes.

Sólo las grasas de cadena larga, utilizan el sistema linfático en forma de quilo (fluido lechoso) para retornar al hígado después en su metabolización. Lo que en personas con síntomas de intestino irritable, (diarrea, dolor abdominal, gases, colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn, etc.) obtienen en esta un aliado.

Los ácidos grasos de cadena corta (Ácido Butírico, Acético, Isobutírico, etc.), no atraviesan la pared intestinal y sirven de sustrato para nuestras bacterias. Colaboran para que haya un buen moco intestinal y así favorecer la simbiosis de la flora y su habitabilidad.

Cuando tenemos el moco intestinal degradado, tenemos mayor riesgo de sufrir o tener un intestino permeable. Esto se traduce en que atraviesan el tubo digestivo sustancias que no deberían atravesarlo (conocido como patógenos que llegan a nuestra sangre), y por lo tanto, a todos nuestros sistemas, ocasionando diferentes alteraciones en todo nuestro cuerpo.

Recordaros que en el intestino confluyen diversos sistemas (inmunológico, endocrino, nervioso, etc.) y por lo tanto, es importante que haya una buena homeostasis (equilibrio) entre sistemas.

Para terminar, quiero hacer referencia a las grasas menos saludables. Debemos prestar especial atención a este tipo de grasas y evitar su consumo. Entre ellas podemos encontrar las grasas refinadas (que nos vende la industria alimentaría), los aceites tostados y con demasiados usos que han sido recalentados y las grasas saturadas.

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