Navidad, tiempo de celebración

Hoy, comenzado el mes de diciembre, quiero dejaros algunos comentarios relacionados con la alimentación en Navidad.

En este mes se concentran varias celebraciones, la Nochebuena, el día de Navidad…

Al término de este año tan convulso y difícil para el mundo y los seres humanos, celebramos el Año Nuevo.

Disfrutamos diferentes tipos de celebraciones, con compañeros de trabajo, amigos y familia. Todos ellos tienen un denominador común, y es que, lo celebramos juntándonos para comer y beber.
Normalmente se suelen cometer excesos, que dependiendo de la persona tienen mayor o menor repercusión en la salud.

No os olvidéis que el alcohol es un tóxico para muchos sistemas de nuestro cuerpo, es depresor del sistema nervioso; el etanol, es una partícula tan pequeña que se empieza a absorber desde la boca y atraviesa todas las barreras del cuerpo (placenta, la hematoencefálica, etc.). Por lo tanto, moderar su consumo es una cuestión de salud.

Moderar la ingesta de azúcares (polvorones, mazapanes, turrones, etc.) es importante, no sólo porque nutricionalmente son poco interesantes y tienen un porcentaje calórico elevado, sino porque nos HABITÚA al consumo de dulce. Nos hace dependientes de ese tipo de alimentos que son muy palatables en boca, nos producen placer a la hora de comerlos y nuestro cerebro inconscientemente nos lo va a pedir. Ya sabéis que los azúcares y las grasas tienen centros de recompensa en el cerebro y nos producen dopamina (motivo por el que nos produce placer).

Al final, lo interesante es la moderación y el control en este tipo de celebraciones. Se trata de disfrutar, de pasarlo de bien, de compartir. Ello puede implicar consumir alcohol, dulce y grasas, quien lo desee. Pero saberlo gestionar y no excedernos, es la clave para después encontrarnos mejor.

Como última recomendación, me gustaría indicaros que si a unas celebraciones controladas les añadimos una actividad física placentera que nos guste, con nuestros amigos o familiares, es una manera de festejar y de divertirse de manera sana, que además sirve de herramienta compensatoria si se han cometido excesos con las comidas.

¡Se trata de pasarlo bien y no de empacharnos!

NUTRICIÓN EN EL EMBARAZO

Hoy quiero hablaros del embarazo que es el periodo entre la fecundación y el parto, el óvulo fecundado se desarrolla en el útero y suele durar aproximadamente 288 días.

El área nutricional es muy extensa a la par que interesante durante el embarazo, están los cambios producidos en el cuerpo de la mamá, el desarrollo del feto y que sustancias son importantes tanto para la mamá como para el bebé, también existen sustancias nocivas para ambos.

Quiero empezar hablando de los cambios fisiológicos del embarazo y es que en este proceso el volumen sanguíneo se expande aproximadamente un 50% hacia el final del embarazo, esto supone que los valores de glóbulos rojos y hemoglobina (donde se trasporta el oxígeno a las células) cambian cada trimestre. Esto hace que la función cardiovascular, renal, función digestiva, etc. Se vean modificadas y adaptadas.

Al final, el embarazo es un proceso casi milagroso donde a partir de un óvulo fecundado se desarrolla el bebé, el cuerpo de la mamá para llevar a cabo todo este complicado proceso necesita de nutrientes que son los ladrillos de esta construcción.

El equilibrio energético es muy importante pues en cada trimestre del embarazo van cambiando, lo mismo sucede con los macronutrientes y los micronutrientes que según la etapa del embarazo cobran mayor o menor relevancia.

Es muy importante en las primeras fases incluso antes de la concepción, tener unos niveles de ácido fólico normales pues están relacionados con la formación del tubo neural.

La ingesta de proteínas es muy importante, pues de ella depende la formación de los nuevos tejidos musculares que necesita el bebé.

Micronutrientes como lo son la vitamina D, el calcio, la vitamina K, etc. Son fundamentales en el normal desarrollo del embarazo.

Las grasas poliinsaturadas juegan un papel esencial, de ellas se encuentran incluidas el omega 3 (DHA y EPA) estos ácidos grasos son FUNDAMENTALES en el desarrollo neurológico del bebé.

Por todas estas razones es importante llevar una alimentación apropiada al estado de la madre, es decir si la madre tiene normo peso, sobrepeso, si es sedentaria, si consume tóxicos como lo es el tabaco o el alcohol, etc.

Al final el desarrollo del embarazo se lleva a cabo, pero no cabe ninguna duda que aspectos como la alimentación, el estrés de la madre y los tóxicos, pueden marcar desde muy temprano el futuro del bebé en cuestiones de salud.

Para terminar quiero hacer algún comentario con respecto a la lactancia materna y es que siempre que sea posible dar el pecho al recién nacido es muy interesante e importante tanto para él bebé como para la recuperación de la madre por cuestiones hormonales.

La leche materna además de aportar al bebé la energía en forma de leche (grasas, proteínas, minerales, lactosa, vitaminas, oligoelementos, etc.). Le trasmite al niño inmunidad activa y pasiva pues la leche materna lleva factores inmunológicos que son trasmitidos de la mamá al bebé a través de la lactancia.

Es muy importante que en este periodo la madre siga cuidando su alimentación y su estilo de vida (reducido en tóxicos) pues sigue en contacto bioquímico con el pequeño.

NUTRICIÓN Y SALUD PULMONAR

En la entrada del blog de hoy quiero hablaros del sistema respiratorio, este va desde la nariz, faringe, laringe, tráquea, bronquios, bronquiolos, conductos alveolares y alveolos.

Al final, como en todos nuestros sistemas, la nutrición juega un papel esencial en la normal función, la prevención de enfermedad e incluso como tratamiento cuando esta se produce.

En lo que a las vías respiratorias se refiere la alimentación influye en la estructura, elasticidad, función muscular y mecanismos de defensa inmunitaria pulmonar.

La deficiencia de proteínas y de hierro causa niveles bajos de hemoglobina, esto a su vez reduce la capacidad trasportadora de oxígeno a la sangre.

A nivel mineral, deficiencias de calcio, magnesio, fósforo y potasio comprometen la función muscular respiratoria a nivel celular.

Es importante entender que los sistemas y mecanismos corporales, son de una gran complejidad. La normal función se lleva a cabo a través de los nutrientes, ya sean proteínas o minerales en este caso.

En las enfermedades como el asma es importante modular la ingestas de antioxidantes, pues estos influyen en la severidad y progresión del asma. Antioxidantes relacionados son los betacarotenos, el selenio, los omega 3, el cinc y la vitamina C, todos micronutrientes con función antioxidante modulan e intervienen en el asma.

Enfermedades como el cáncer de pulmón donde es habitual que los pacientes sufran una pérdida de peso progresiva con cambios en la composición corporal, esto hace que la malnutrición altere la contractilidad de los músculos respiratorios, esto hace que se vea afectada la mecánica de la respiración.

En el cáncer de pulmón es importante prevenir la pérdida de peso (caquexia o anorexia) que son términos diferentes pero tienen como denominador común la pérdida de peso que se relaciona con un aumento de la mortalidad o mal pronóstico.

El tratamiento nutricional médico en estos casos persigue evaluar el ritmo y la severidad del adelgazamiento, tratar la anorexia como lo es la saciedad precoz, tratar las náuseas, vómitos, estreñimiento, dolor, evaluar los estimulantes del apetito como el “acetato de megestrol” y “dexametasona”. En casos necesarios dar apoyo nutricional enteral o parenteral.

La Neumonía es la inflamación de los pulmones que produce dolor en el tórax, fiebre, tos y disnea (dificultad para respirar). El tratamiento nutricional médico va encaminado a optimizar la higiene oral, utilizar la “naloxona” que sirve para la motilidad intestinal, minimizar el uso de sedantes, elevar la cabecera de la cama a 45º.

Al final en las enfermedades o en la salud pulmonar se pueden seguir pautas o estrategias nutricionales que nos ayudarán a preservar la salud o en caso de enfermedad a paliar y mejorar la progresión de la enfermedad.

¡No nos olvidemos que somos lo que comemos!

ARTROSIS

En la entrada al blog de hoy quiero hablaros de un problema articular bastante común llamado artrosis o también conocida como enfermedad articular degenerativa.

Esta enfermedad consiste en la pérdida de cartílago de la articulación que soporta el peso, este cartílago permite en circunstancias normales que el hueso se deslice suavemente uno sobre otro. Su pérdida puede producir rigidez, dolor, tumefacción, pérdida del movimiento y cambios en la morfología de la articulación.

Las causas más comunes de sufrir artrosis son la obesidad, el envejecimiento, lesiones por impacto de cargas o por uso repetitivo o alteraciones congénitas y mecánicas de la articulación.

El problema de sufrir artrosis en alguna articulación (cadera, rodilla, manos, etc.). Conlleva asociada inactividad física en principio, pero está ampliamente demostrado que ejercicios pautados de manera correcta no solo protegen la articulación con artrosis sino que mejoran su funcionalidad, a través de un buen tono muscular, manteniendo un normopeso y un rango de movilidad amplio.

Al final, cuanta más inmovilidad se producirá más atrofia articular a nivel general.

A nivel nutricional es importante destacar que ciertos nutrientes son aliados en esta patología; poner en marcha una dieta antinflamatoria, aumentar la ingesta a de ácidos grasos poliinsaturados omega 3, tener normalizados los niveles de calcio y vitamina D, una dieta equilibrada en kilocalorías apropiadas para perder peso o mantener un peso adecuado y considerar el suplemento de glucosamina y condroitina como regenerador articular.

Por lo tanto, cuando la artrosis aparece en nuestra vida en alguna de nuestras articulaciones, a través de nuestro estilo de vida podemos frenar su evolución e incluso mejorar su pronóstico.

PREVENCIÓN DEL CÁNCER BASADO EN LA NUTRICIÓN

Hoy quiero hablaros de un tema relacionado con la nutrición y el cáncer.

El cáncer, como todos sabéis, es el crecimiento anormal y descontrolado de las células, los procesos tumorales pueden tardar años e incluso décadas en aparecer donde el componente genético va cambiando.

Aunque existe una predisposición genética, el estilo de vida y la nutrición juegan un papel importante.

Con relación a la prevención quiero hablaros de unos aspectos que son importantes como el ejercicio físico, tener unos niveles de grasa corporal normal, identificar los tóxicos y comer alimentos aliados en este campo.

Existe una evidencia científica y sólida que relaciona el sobrepeso o el exceso de grasa con el aumento del riesgo de sufrir diferentes tipos de cáncer.

Como sabéis la actividad física nos ayuda a mantener unos niveles normales en la composición de la grasa corporal, estimula el sistema inmunológico y tiene efectos protectores y preventivos en esta enfermedad.

En lo referente a los tóxicos es importante saber que cocinar a altas temperaturas genera aminas heterocíclicas que son cancerígenas, como sucede en las barbacoas o en las carnes churruscadas, es importante evitar la acrilamida que aparece en los hidratos de carbono tostados (patatas, pan, etc.). El etanol, que es el compuesto principal de las bebidas alcohólicas, es un agente carcinógeno, obviamente el tabaco, el humo y los medioambientes contaminados.

En el lado opuesto tenemos alimentos que ayudan a regenerar nuestro cuerpo, que tienen capacidad antioxidante, que reducen y reparan nuestro ADN dañado, vamos a citar algunos de ellos y sus características:

  • La fibra dietética además de prevenir efectos cardiovasculares tiene efectos beneficiosos frente a la prevención del cáncer. Modifica el volumen y la viscosidad de las heces pues favorece el tránsito intestinal reduciendo el tiempo de contacto entre la mucosa intestinal y posibles agentes carcinógenos. La fermentación en el intestino gracias a las fibras es saludable en la prevención, uno de los productos de esta fermentación son los ácidos grasos de cadena corta que tienen efecto beneficioso preventivo frente al cáncer de colon pues estimula la correcta diferenciación celular, estabiliza el pH intestinal, inhibe el crecimiento celular anormal y promueve la apoptosis de las células cancerosas.

 

  • Frutas y hortalizas Contienen vitaminas, minerales, fibra y unos compuestos bioactivos conocidos como “fitoquímicos” que han demostrado reducir el riesgo de sufrir esta enfermedad. Actúan como antioxidantes previniendo el daño oxidativo de las células y el material genético. Algunos compuestos tienen propiedades antitumorales como los glucosinalatos que inducen la fase II de enzimas responsables en la reparación del ADN y eliminar las ROS. Alimentos ricos en glucosinalatos son las crucíferas (rúcula, brócoli, coliflor, etc.). Los flavonoides, las antocianinas, son agentes protectores por diferentes vías metabólicas, las recomendaciones en este sentido es consumir al menos cinco raciones diarias de frutas y hortalizas (más de 400 gramos/día) de diferentes colores, rojo, verde, amarillo, morado, blanco y naranja.

 

  • Leche y productos lácteos son productos que contienen aminoácidos esenciales además de vitaminas y minerales. El CLA (ácido linoleico conjugado) es un AGP (ácido graso poliinsaturado) que ha probado su eficacia como anticancerígeno en múltiples estadíos inhibiendo la tumorogénesis de neoplasias de piel, mama o esófago. En este sentido se recomienda consumir entre 2 y 4 raciones diarias de lácteos según edad y situación fisiológica.

 

  • Carnes y derivados cárnicos El consumo elevado de carne roja tiene una relación con la producción de nitrosaminas en nuestro tubo digestivo (sustancias cancerígenas), por lo tanto se recomienda reducir el consumo de carne roja y evitar las carnes procesadas en este sentido.

 

  • El aceite de oliva ha demostrado inhibir el desarrollo de cáncer al inducir la apoptosis (muerte celular) de las células cancerosas en el intestino grueso, entre las propiedades antitumorales destaca el tirosol y el hidroxitirosol que disminuyen los procesos cancerígenos.

 

Por lo tanto incluir hortalizas y frutas en nuestra dieta habitual tiene efecto positivo para nuestra salud. Variar y equilibrar la alimentación es importante, huir de los productos elaborados y procesados y remplazarlos por frescos y naturales parece ser la estrategia más apropiada cuando priorizamos la salud y el bienestar.

 

BENEFICIOS DEL EJERCICIO FÍSICO EN LA SALUD

En la entrada del blog de hoy quiero desglosaros algunos de los efectos beneficiosos que tiene el ejercicio físico en nuestra salud, tanto física como mental. De todos es sabido que la práctica de actividad física es beneficiosa, vamos a  matizar y cuantificar estos efectos.

Cuando el ejercicio se practica de manera regular se trasforma en una herramienta preventiva de enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad, algunos tipos de cáncer… y cuando atravesamos una enfermedad mejora el pronóstico de la misma.

La práctica de ejercicio habitual promueve beneficios sobre la respuesta inflamatoria celular, mejora nuestra función inmune, mejora la síntesis de proteínas, al final todo esto se traduce en una mejora general sobre la condición física y la calidad de vida.

Incorporar la actividad física a nuestro estilo de vida nos aporta beneficios a todos los niveles, reduce la depresión, disminuye  el estrés y la ansiedad, potencia la plasticidad cerebral, fortalece los músculos, articulaciones y huesos, previene problemas respiratorios, regula la expresión de los genes que afecta a todo nuestro organismo, reduce el sobrepeso, etc.

Por lo tanto podemos concluir que muchas enfermedades se previenen desde el estilo de vida, nuestros hábitos orientan nuestra salud, la OMS (organización mundial de la salud) recomienda ciento cincuenta minutos de actividad modera a la semana para los adultos y sesenta minutos de actividad moderada a intensa a los niños diariamente.

La práctica regular de ejercicio genera unas capacidades de adaptación, esto significa que cada vez somos capaces de realizar cargas de ejercicio más grandes y, por lo tanto, mayores beneficios para nosotros.

Este estilo de vida junto con una alimentación saludable deberían ser los pilares básicos para todos nosotros.

Cuanta más actividad física se realiza y cuidamos nuestra alimentación de una manera saludable y natural necesitamos ir menos veces al médico y consumir menos fármacos.

“la genética carga el arma, pero el estilo de vida tira del gatillo”.

ANTOCIANINAS, ALIADAS ANTIOXIDANTES

En la entrada al blog de hoy quiero hablaros de los antioxidantes en concreto de las antocianinas.

El organismo en sus diversas funciones y, por cuestiones ambientales, necesita de unas sustancias antioxidantes para mantener y preservar la salud, estas sustancias se conocen como antioxidantes. Destacan la vitamina C, la E, la A, el zinc y el selenio. Estas sustancias ayudan a nuestro organismo a preservarse y mantenerse de manera saludable.

El organismo está constantemente expuesto a agentes oxidantes y prooxidantes como es vivir en urbes contaminadas, consumir alimentos elaborados a altas temperaturas como la barbacoa, el humo nocivo del tabaco, el alcohol, incluso el ejercicio físico llega a ser un oxidante para nuestro organismo.

Afortunadamente consumimos estos antioxidantes de manera natural en nuestra alimentación diariamente.

Quiero hablaros en particular de las “antocianinas”.

Son un grupo de pigmentos de color rojo hidrosolubles y están ampliamente distribuidas en el reino vegetal. Se conocen aproximadamente 20 tipos diferentes.

Este poder antioxidante celular que tienen es de notable importancia, tal es así que nos ayudan en la prevención de enfermedades cardiovasculares, son agentes anticancerígenos y nos ayudan a prevenir enfermedades neurológicas.

Estas antocianinas se encuentran en abundancia en alimentos como la granada, la uva, las cerezas, las ciruelas, los arándanos o las frambuesas.

Es importante puntualizar que la madurez del fruto incide en la cantidad de antocianinas que contiene, a mayor madurez mayor cantidad de ellas encontramos.

Por lo tanto tener una dieta variada y equilibrada es fundamental para darle al organismo los recursos que necesita, es importante entender que el estilo de vida muchas veces es crucial en la prevención de las enfermedades.

Tener una alimentación rica en hidratos de carbono integrales como son los cereales, el consumo habitual de verduras y hortalizas, evitar los productos industriales y elaborados frente a los frescos y naturales es una manera de prevenir nuestra salud a largo plazo.

 

 

 

 

 

ESTILO DE VIDA Y NUESTRO INTESTINO

Problemas intestinales relacionados con nuestro estilo de vida

Hoy quiero hablaros de la relación e influencia que tiene, tanto nuestro estado mental como nuestro estilo de vida, en el funcionamiento del tubo digestivo.

Hace varias décadas se consideraba que la función del intestino solamente estaba relacionada con el proceso de la nutrición, sin embargo se ha demostrado que también interviene en la respuesta inmune y en la inflamación sistémica del individuo.

Es importante comprender que nuestra mente tiene la capacidad de realizar cambios en la química sanguínea a través de las catecolaminas (adrenalina, cortisol, etc.). Por lo tanto situaciones de estrés, ya sea crónico o agudo, tienen repercusiones a niveles intestinales.

Estas alteraciones se ven con frecuencia en consulta: dolores abdominales, gases, diarreas… son problemas que padecen muchos pacientes y normalmente no le encuentran solución por lo que deciden descartar alimentos como el gluten, la lactosa, la fructosa. Normalmente tienen un denominador común y es que no terminan de solucionar su problema.

Con la entrada de hoy trato de transmitiros que es importante tener en cuenta el estado nervioso del individuo y la situación personal, porque es un agente directo de alteración intestinal por cuestiones hormonales. Normalizar o gestionar problemas de estrés como es la ansiedad o el nerviosismo tienen efectos directos terapéuticos en la normal función de nuestro tubo digestivo.

Os explico brevemente cómo es esta comunicación entre el intestino y nuestro cerebro de manera bidireccional.

Existen cuatro rutas:

  • Nervio vago y neuronas espinales aferentes.
  • Mediadores inmunes (citoquinas).
  • Hormonas intestinales.
  • Moléculas de señalización de la microbiota intestinal.

Ya sabéis que la microbiota intestinal  tiene numerosas funciones para la salud como lo es el equilibrio y la inmunidad intestinal y actúa de manera simbiótica con el huésped.

La probióticos (bacterias saludables que ingerimos en la alimentación, como son los fermentos lácticos), los prebióticos que son alimentos para las bacterias como las fibras alimentarias y los ácidos grasos de cadena corta son tres pilares fundamentales en la repoblación y la normalización de nuestra flora intestinal.

Por lo tanto en problemas intestinales es importante tener una visión amplia y global a la hora de intervenir y tratar de solucionar el problema.

Al intestino se le conoce como el segundo cerebro y ciertamente tiene una relación de peso en nuestra salud.

 

 

 

INFLAMACIÓN Y ENFERMEDAD CRÓNICA

En esta entrada de hoy quiero hablaros de las enfermedades crónicas y la inflamación como denominador común en algunas de ellas.

Las enfermedades crónicas son complejas y nunca afectan solo a un órgano o sistema; abarcan el sistema fisiológico y, por lo tanto, afectan a todo el organismo, incluso a la mente.

El proceso de la inflamación es una respuesta sana y natural del sistema inmunológico en respuesta a una lesión o infección, (intervienen adipocinas y citoquinas) que son sustancias pro inflamatorias.

Existen inflamaciones agudas o prolongadas/crónicas que dan lugar a una trasformación progresiva de los tejidos.

Como nutricionista quiero abordar este problema desde la clínica de la nutrición.

Conocer la relación de los nutrientes en nuestro sistema cuanto menos es importante sino determinante en la progresión de la enfermedad.

El metabolismo de las prostaglandinas que es el que interviene en la inflamación es regulado por los ácidos grasos poliinsaturados, esto quiere decir que nuestra alimentación da los recursos necesarios al cuerpo para funcionar de manera correcta o, por el contrario, si la dieta no es adecuada puede ser motivo de una mala regulación inmunitaria de nuestro organismo frente a la enfermedad.

Los ácidos grasos poliinsaturados son: los Omega 3 (antiinflamatorio natural por excelencia) los Omega 6 (tienen un carácter pro inflamatorio, fundamental para regular el equilibrio de inflamación en el cuerpo) y los Omega 9.

Este tipo de grasas saludables las encontramos en los alimentos (frutos secos, grasas vegetales, de pescados, yema de huevo, grasas de fruta como el coco, aguacate, etc.).

Para cualquier persona, sin sufrir ninguna enfermedad, es importante tener una dieta correcta, variada y equilibrada, pero para personas con enfermedad crónica e inflamación es “fundamental” para modular la progresión de la enfermedad. Incluso por protocolo debería ser el primer paso a tener en cuenta.

Además de las grasas saludables poliinsaturadas, en cuestión de nutrientes, también son importantes en la inflación como moduladores la vitamina D (actúa como una hormona en el cuerpo), el magnesio y el cinc, (intervienen en muchos sistemas enzimáticos relacionados con la inflamación).

Para terminar quería apuntaros que el estilo de vida como siempre también afecta, nuestro ritmo de sueño, la actividad física, el estrés no resuelto o prolongado son aspectos a tener en cuenta en estas enfermedades.

Al final el estilo de vida y la alimentación no se les tiene en cuenta en la enfermedad como debería, los mecanismos beneficiosos que nos aportan son lentos pero también son duraderos, estamos acostumbrados a esperar a tener un problema para ponerle solución, cuando lo más interesante es prevenir los problemas mediante el estilo de vida.

 

ALIMENTACIÓN EN LA ADOLESCENCIA

Hoy quiero hablaros de la alimentación en la adolescencia y abordar el problema del desorden nutricional y sus consecuencias, que en estos días de confinamiento es necesario vigilar.

Se estima que un 10-20% de los adolescentes desarrollan comportamientos alimenticios desordenados atracones, purgas, ejercicio para compensar, diuréticos, comida compulsiva, etc. (según Neumark-Sztainer et al., 2012).

Alimentarse de manera regular, saludable, fomentar e implantar hábitos sanos en alimentación puede ahorrar sufrimiento a nuestros menores y sus padres, además de prevenir problemas reales de salud. Estos días que nos encontramos en casa podemos elaborar comidas más saludables y que, además, gusten a nuestros adolescentes.

Existe y prevalece una tasa altísima en obesidad en nuestro país, tanto es así que ya hemos alcanzado los mismos niveles de sobrepeso y obesidad que en EEUU.

Los adolescentes que presentan sobrepeso y obesidad tienen aumentado el riesgo de sufrir hiperlipidemias, hipertensión, resistencia a la insulina y diabetes tipo II según (Kelly et al., 2013).

Establecer unos hábitos de vida saludables es esencial en esta etapa del adolescente, nosotros, como padres, con nuestros hábitos estamos dando ejemplo, estos hábitos les van a acompañar el resto de su vida adulta.

Fomentar el ocio mediante el ejercicio y la actividad física, reducir el tiempo de pantallas, alimentarlos con comida natural y no procesada, evitar la bollería, las harinas y los azúcares refinados que son tóxicos para el organismo, al final es una cuestión de costumbres, tan feliz es el niño que se come un bocadillo natural con una fruta como el niño que se come un paquete de bollos o alimentos procesados.

Por lo tanto establecer unas normas de higiene de alimentos es la base para restablecer los patrones de obesidad y prevenir las consecuencias asociadas, junto con el incremento de actividad física, los niños y los adolescentes según la OMS deben realizar todos los días 60 minutos de actividad de moderada a vigorosa, tanto para su salud física como psicológica.