ESTILO DE VIDA Y NUESTRO INTESTINO

Problemas intestinales relacionados con nuestro estilo de vida

Hoy quiero hablaros de la relación e influencia que tiene, tanto nuestro estado mental como nuestro estilo de vida, en el funcionamiento del tubo digestivo.

Hace varias décadas se consideraba que la función del intestino solamente estaba relacionada con el proceso de la nutrición, sin embargo se ha demostrado que también interviene en la respuesta inmune y en la inflamación sistémica del individuo.

Es importante comprender que nuestra mente tiene la capacidad de realizar cambios en la química sanguínea a través de las catecolaminas (adrenalina, cortisol, etc.). Por lo tanto situaciones de estrés, ya sea crónico o agudo, tienen repercusiones a niveles intestinales.

Estas alteraciones se ven con frecuencia en consulta: dolores abdominales, gases, diarreas… son problemas que padecen muchos pacientes y normalmente no le encuentran solución por lo que deciden descartar alimentos como el gluten, la lactosa, la fructosa. Normalmente tienen un denominador común y es que no terminan de solucionar su problema.

Con la entrada de hoy trato de transmitiros que es importante tener en cuenta el estado nervioso del individuo y la situación personal, porque es un agente directo de alteración intestinal por cuestiones hormonales. Normalizar o gestionar problemas de estrés como es la ansiedad o el nerviosismo tienen efectos directos terapéuticos en la normal función de nuestro tubo digestivo.

Os explico brevemente cómo es esta comunicación entre el intestino y nuestro cerebro de manera bidireccional.

Existen cuatro rutas:

  • Nervio vago y neuronas espinales aferentes.
  • Mediadores inmunes (citoquinas).
  • Hormonas intestinales.
  • Moléculas de señalización de la microbiota intestinal.

Ya sabéis que la microbiota intestinal  tiene numerosas funciones para la salud como lo es el equilibrio y la inmunidad intestinal y actúa de manera simbiótica con el huésped.

La probióticos (bacterias saludables que ingerimos en la alimentación, como son los fermentos lácticos), los prebióticos que son alimentos para las bacterias como las fibras alimentarias y los ácidos grasos de cadena corta son tres pilares fundamentales en la repoblación y la normalización de nuestra flora intestinal.

Por lo tanto en problemas intestinales es importante tener una visión amplia y global a la hora de intervenir y tratar de solucionar el problema.

Al intestino se le conoce como el segundo cerebro y ciertamente tiene una relación de peso en nuestra salud.

 

 

 

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