INTOLERANCIA A LA LACTOSA

Hoy en día se percibe la sensación de que el gluten y la lactosa son nutrientes no muy favorables para la salud de las personas, es importante recalcar que son muy pocas las personas diagnosticadas como alérgicas o intolerantes a estos alimentos y, en mayor medida, lo que hay es un desconocimiento o incluso una moda.

En algún momento puntual o durante una temporada puede sentarnos mal la lactosa pero no significa que nos hayamos convertido en intolerantes para toda la vida, a veces tenemos una mala absorción o menor capacidad de digerir la lactosa por una causa secundaria y no primaria, es decir épocas de estrés, problemas emocionales, infección en el intestino delgado (virus, bacterias)  y pueden hacer que nuestra capacidad de digerir lactosa se reduzca.

La intolerancia a la lactosa es el síndrome de diarrea, dolor, flatulencia o hinchazón abdominal. Es cierto que la capacidad de generar lactasa (la enzima que ayuda a digerir el hidrato de carbono que es la lactosa) disminuye su capacidad después del destete materno. El europeo occidental de raza blanca tiene su capacidad de absorción de lactosa entorno de 75 al 85%.

La absorción insuficiente de lactosa se diagnostica de diferentes maneras:

1) prueba de hidrógeno en el aliento anormal

2) a través de una prueba de tolerancia a la lactosa.

Por lo tanto si la persona detecta que tiene diarrea, hinchazón, gasas y demás síntomas está totalmente justificado que se realice una de estas pruebas y con ello se diagnostica su intolerancia. A partir de este momento, la persona diagnosticada de intolerante debe realizar un cambio dietético.

Las personas que evitan los productos lácteos pueden necesitar suplementos de calcio y de vitamina D.

Una dieta completamente sin lactosa no es recomendable en personas con deficiencia de lactasa. Aquellos que la digieren mal pueden consumir cierta cantidad de lactosa (hasta 12 gramos al día) sin tener síntomas importantes.

Es importante no inducir nosotros mismos la intolerancia erradicando por completo este macronutriente.

Os recuerdo que el intestino se le conoce como el segundo cerebro y muchos problemas intestinales tienen un componente emocional como es: el estrés, la ansiedad o diferentes alteraciones neurológicas hacen que tengamos una disbiosis en nuestro tubo digestivo. Son muchísimos los casos en que los pacientes eliminan la lactosa, el gluten y muchos otros nutrientes de su dieta y no terminan de solucionar su problema intestinal.

 

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